
No soy dulce, para nada, a ver si de una puta vez te enteras. Te saldrán canas esperando que te llame.
- ¿A qué viene esta actitud? Yo creía que te gustaba...
Tengo un almacén entero de cal por cada grano de arena al que te aferres.
Domino perfectamente el arte de mentir. Soy una cabrona.
Siempre lo advierto antes de sonreir, dulcemente.